blog literarioEscuelaDeCiencias.com/EDL/BlogBlog literario de la Escuela De Letras

EscuelaDeCiencias.com: blog de Javier Almodóvar

Escuela De Letras

Todos somos muy ignorantes.
Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
Albert Einstein

Enlace permanente ¿A qué suenan las ecuaciones?


Por: Javier Almodóvar
Categoría: Lecturas | Comentarios Comentarios [] | 01 Dec 2008   23:20:13
Blog
A ciegas y conjeturando como un loco, Dirac consiguió así resolver las ecuaciones de Klein–Gordon, el electrón relativista aparecía como el correlato físico de un objeto matemático. Y entonces Dirac notó algo extraño. Las soluciones de las ecuaciones de Klein–Gordon estaban divididas cual rabo de diablo. Una solución correspondía al esperado electrón, el signo negativo de la solución encaja con el signo negativo del electrón; pero otra solución opuesta se correspondía con todas las propiedades del electrón excepto la carga. Alguien menos matemático habría descartado discretamente esta solución anómala y pasado de largo. Dirac descartó esta posibilidad y afirmó la existencia del positrón. [...] Algunos años después –no muchos, por cierto– los físicos experimentales confirmaron la existencia del positrón.

Ascenso Infinito, David Berlinski. Debate, Madrid 2006.

Si usted piensa, como parecería deducirse del texto de Berlinski, que el electrón y el positrón existen, sepa que está usted equivocado. No se asuste: no hay una conspiración mundial para engañar a todos los alumnos de bachillerato del mundo. La cosa es todavía más interesante.

La fascinación que la ciencia causa tiene su origen en su misteriosa capacidad para crear representaciones del mundo –relatos, imágenes–, capaces de adelantarse a la experiencia. Se trata de un misterio triple: en primer lugar, usa un lenguaje –la matemática– que esconde en su seno las representaciones futuras del mundo; en segundo lugar, existen equivalencias entre esas representaciones y las cosas –sean estas lo que sean–; y en tercer lugar, como observadores, hemos sido dotados de la capacidad de observar, expresar y jugar con esas equivalencias. El electrón nunca estará a nuestro alcance –pues no existe–, pero como los personajes que viven en los relatos de ficción, es a través de ellos que podemos representarnos el mundo –y así comprender–. El electrón es un personaje necesario que, como todos los personajes de ficción, responde a un momento y a una necesidad, a una determinada visión del mundo. Una visión, por cierto, que ya hemos abandonado: la vieja idea de un mundo compuesto por decenas de extrañas e incomprensibles partículas subatómicas ha dejado paso a una representación de una belleza arrebatadora, casi irresistible:

De este modo, podemos explicar la tormenta de partículas subatómicas como algo parecido a diferentes notas musicales en la cuerda. Ahora podemos remplazar los cientos de partículas subatómicas por vistas en el laboratorio por un solo objeto, la cuerda.

En este nuevo vocabulario, las leyes de la física, cuidadosamente construidas después de miles de años de experimentación, no son más que las leyes de la armonía que pueden escribirse para cuerdas y membranas. Las leyes de la química son las melodías que uno puede tocar con estas cuerdas. El universo es una sinfonía de cuerdas. Y la “mente de Dios”, de la que Einstein escribió con tanta elocuencia, es la música que resuena en todo el hiperespacio.


Universos paralelos, Michio Kaku. Ediciones Atalanta. Girona, 2008.

Esa música de la que habla Kaku es la misma de la que habla Marcus du Sautoy: una regida por el que posiblemente sea el más misterioso de los objetos matemáticos: los números primos -por cierto, el libro de Kaku, que acabo de empezar, promete hacerme pasar buenos ratos-.

En los últimos trescientos años, esa representación del mundo que nos ofrece la ciencia ha pasado de ser apenas unos primeros trazos de carboncillo definiendo los ejes en el lienzo, a mostrar un cuadro de Velázquez. No es lo complejo del relato, ni la dificultad técnica de su composición lo que nos fascina; lo que verdaderamente nos fascina es que tal relato exista, que sea accesible a nuestro intelecto, y que haya sido construido de acuerdo a las leyes de la belleza.


Enlace permanente Algunos dioses innecesarios


Por: Javier Almodóvar
Categoría: Lecturas | Comentarios Comentarios [] | 09 Oct 2008   23:24:10
Blog
“¿Qué entendemos por “comprender” algo? Imaginemos que esta serie complicada de objetos en movimiento que constituyen “el mundo” es algo parecido a una gran partida de ajedrez jugada por los dioses, y que nosotros somos observadores del juego. Nosotros no sabemos cuáles son las reglas del juego; todo lo que se nos permite hacer es observar las jugadas. Por supuesto, si observamos durante el tiempo suficiente, podríamos llegar a captar finalmente algunas de las reglas. Las reglas del juego son lo que entendemos por física fundamental.“(1)

Richard P. Feynman –un duro negociador– está dispuesto a pactar con los dioses: estos pueden atribuirse el origen de las reglas, pero a cambio deben renuncian a intervenir en el mundo. Para un ateo militante como el físico, se trata de una concesión insignificante. Ha colocado a los dioses en el lugar que menos importa a su disciplina: el origen de las reglas. Demasiado a menudo el brillo de los descubrimientos científicos nos hace pasar por alto el más importante de todos ellos, ese que Feynman trata de explicar con la imagen de la partida de ajedrez: comprender es comprender los movimientos, no las reglas.

La definición del físico lleva implícita una distinción interesante: el concepto débil de porqué –de acuerdo con las reglas– frente al concepto fuerte de porqué –el porqué de esas reglas–. La ciencia solo trabaja con el primero de ellos. En lugar del segundo, y como si quisiera paliar una carencia, recurre a la exigencia de coherencia: la ciencia no aspira a ser total –no puede dar cuenta del concepto fuerte de porqué–, pero aspira a ser coherente -no es posible que algo sea y no sea al mismo tiempo-.

Pero volvamos al tablero: si el observador de Feynman quisiera explicar la partida a un tercero que se inicia en el juego, tan solo debería enumerar las reglas y narrar los movimientos. Esto bastaría a ese tercero para decidir acerca del sentido de tales movimientos. Es posible que este nuevo observador sienta curiosidad por saber más acerca del origen de las reglas, pero no necesita satisfacer esa curiosidad para comprender una partida. De la misma forma se acepta que el origen de las leyes físicas quede para siempre más allá del mundo comprensible. Decir que estas tienen su origen en los dioses, ni dificulta ni ayuda a comprender; se trata de un conocimiento inútil. Las reglas se pueden conocer, pero no comprender –no se puede decir más, pero tampoco se necesita decir más–.

Así que, después de todo, llegamos a la conclusión de que no hay otra manera de explicar la partida que no sea narrando los movimientos, lo que nos lleva exactamente a donde queríamos llegar: no hay explicación –y conocimiento– que no sea una narración. Solo conocemos aquello que somos capaces de narrar. Una manzana que cae es solo una manzana que cae hasta que encontramos una ecuación que describe su movimiento. Esa ecuación no es otra cosa que su relato –el relato de la caída– expresado en el lenguaje matemático de la física. La física es por tanto, otro relato más del mundo. Para ser más precisos: es el conjunto de todos los relatos posibles de acuerdo con unas reglas que se conocen como “leyes fundamentales” –unas leyes que no se explican, pero a partir de las cuales todo se explica–. Aunque escrito con el difícil lenguaje de la matemática, es tan relato como cualquiera de los de Las Metamorfosis.

Dice Michel Butor: “nuevas formas revelarán en la realidad nuevas cosas”. La física –la ciencia en general– no es sino otro más de los muchos intentos de la imaginación por acceder a nuevos conocimientos a través de nuevos relatos.

(1) Seis piezas fáciles. Richard P. Feynman. Ed Critica.


1



Resumen de noticias  Noticias
Actualidad Literaria
Miguel Delibes: Adiós al cazador que puso su pluma al servicio de la lengua castellana Noticia Índice
Biblioteca De Bagdad
Israel vuelve a boicotear los acuerdos con Palestina al anunciar más asentamientos + Índice
TÍTULOS DE POSTGRADO
Cursos presenciales
Cursos por Internet
Colaboradores
Instituto Cervantes
Premio de relatos
Escritura creativa
Máster Creación literaria
Categorías
Artículos recientes
Suscripciones

Escuela De letras De Madrid s.l. no se hace responsable de las opiniones vertidas en este blog Soy Leyendo
Facilitado por myBloggie 2.1.6 Copyright © 2004 2005 - myWebland
Letras De Madrid (LEMA)  |  Lecturas aconsejadas  |  Literatura aplicada  |  ¿Ser escritor?  |  ¿Por qué un máster?  |  Cursos de Postgrados  |  Todo en PDFDirectorio  |  Confidencialidad  e  Información  |  Escuela De Letras:  
C. Noblejas 7 (28013 Madrid)  |  Tel.: 91 547 46 56  |  FAX: 91 547 46 96
  |  Aulas en línea

·
   |    |   EDL en Facebook  |    |   Compartir
Blogs  |   Avisos  |   Boletín  |  
  |    |