Como nos sucede a las personas, sospecho que un país puede prescindir de su ciencia, pero no de su destino: todos acabamos por llegar a algún lugar, aunque ese lugar esté a nuestra espalda.
El Gobierno nos ha dicho que el futuro del país pasa por tomar la autopista de la ciencia y la educación, y antes de llegar al peaje coge la primera salida hacia la conocida carretera nacional. Así no llegamos...
Como habrá muchos que hoy hablen de la utilidad de la ciencia, aquí diremos simplemente que preguntarse para qué necesita un país una ciencia es como preguntarse para qué necesita una literatura: pues es posible que para nada, pero no podemos entendernos sin ellas -podemos existir sin ellas, pero no entendernos sin ellas-. No tengo claro que, en propiedad, podamos llamar a esto último una razón a favor de las inversiones en ciencia, pero desde luego es algo sobre lo que echar una pensada.
En fin, que a pesar de que servidor lo tiene mucho más descuidado de lo que merece, un blog con el nombre de Escuela de Ciencias no podía faltar a esta cita:
http://aldea-irreductible.blogspot.com/2009/10/la-ciencia-en-espana-no-necesita.html
No es momento de florituras presupuestarias, vale, pero precisamente por eso conviene volver a recordar que se gobierna con el presupuesto, no con la ley.
Nota: este texto forma parte de la iniciativa
La ciencia española no necesita tijeras.